Cuando era pequeña, Marcella conocía muy bien la falta de hogar: dormía en coches, iba de un albergue a otro y nunca sabía cuándo iba a comer. Esto le ocurrió desde la escuela primaria hasta el instituto, e incluso entonces sabía que, cuando fuera mayor, querría algo diferente para sus hijos.

Marcella es ahora madre soltera de dos hijos y cuida de sus tres sobrinos, todos menores de diez años. También trabaja como cocinera en un hospital local. Pero lo más importante es que hoy es propietaria de su casa.

"Llegar al punto en el que pude comprar mi propia casa no fue fácil", dice Marcella. "Pero con el equipo de Hábitat animándome, el camino mereció la pena. Ojalá pudiera elegir una parte favorita de mi casa, pero la verdad es que me encanta todo."

Para algunos, los cuatro números de la casa de Marcella representan una dirección permanente. Pero para Marcella y su familia, significa estabilidad y el comienzo de un futuro mejor.