11 de septiembre de 2001. 8:46AM.

¿Cuántos años tenías?

¿Recuerdas dónde estabas? ¿Con quién estabas?

Estaba en la clase de cuarto curso de la Sra. McCullum en Tampa, Florida, cuando se estrellaron las Torres Gemelas. Fue la primera vez que recuerdo haber sentido miedo y confusión. No entendía lo que estaba pasando. Lo único que sabía era que esa mañana todo había cambiado.

Son los momentos difíciles como éste los que nos brindan la oportunidad de dar un paso adelante y unirnos.

Este mundo está lleno de gente mala y circunstancias negativas, lo sé. Pero también sé que este mundo está lleno de cosas buenas. Estamos rodeados de oportunidades de echar una mano para arreglar lo que se ha roto y construir sobre lo que es bueno en el mundo. Eso, en esencia, es lo que me atrajo del sector no lucrativo y de AmeriCorps por extensión. Formar parte de un movimiento internacional por el bien es algo por lo que no cambiaría nada. Es demasiado poderoso.

La oscuridad es real y ocurren cosas malas. Pero, como país, nos define la forma en que respondemos a esa angustia. Ahora más que nunca, la gente se une. Se están uniendo para servir a otras personas a nivel internacional, nacional e incluso en sus propias comunidades. Todos tenemos dones que podemos ofrecer a otra persona, les imploro que no los desperdicien.

Así que únanse hoy a mí en el luto por los que perdimos aquel día. Únanse a las familias que aún sufren la devastación. Pero únanse también a mí en la alegría por la esperanza de que nuestro país sea más fuerte gracias a la tragedia. Sobre todo, únanse a mí en la esperanza y la preparación de un futuro mejor para todos.

Escrito por: Jessi Tobin, Coordinadora de Relaciones con la Comunidad